Petro Bañuelos soñó con crear un restaurante en un lugar al que, en aquellos años, solo se podía llegar caminando o a caballo. No había carretera ni electricidad: solo naturaleza, montaña y una vista privilegiada de Vallarta.
A principios de los años 90, aquel sueño comenzó a hacerse realidad de la manera más sencilla y auténtica: una pequeña barra y una hornilla de barro alimentada con leña, donde Petronilo preparaba comida y ofrecía bebidas a sus primeros visitantes, principalmente turistas que llegaban a caballo acompañados por guías de la zona.
Con trabajo y perseverancia, Petronilo fue abriendo camino en la montaña para permitir que los vehículos pudieran llegar. Construyó una palapa y, poco a poco, el restaurante comenzó a crecer. Sin electricidad, Las Carmelitas funcionó durante años con generadores, mientras cada vez más personas descubrían aquel lugar en las alturas.
Lo que comenzó con una barra, una hornilla de barro y un sueño se convirtió, con el paso de los años, en uno de los lugares más emblemáticos de las alturas de Puerto Vallarta.
El origen de Las Carmelitas
El nombre Las Carmelitas fue elegido por Petro en honor a su madre, Carmelita, dejando desde sus orígenes una historia familiar detrás del restaurante.
Hoy, aquel camino que alguna vez solo podía recorrerse caminando o a caballo está empedrado. Muchas cosas han cambiado desde aquellos primeros años, pero la esencia permanece.
El legado continúa
Tras el fallecimiento de Petro Bañuelos, creador y fundador de Las Carmelitas, comienza una nueva etapa: Las Carmelitas by Petros.
“Petro” nace como un homenaje a Petro, al hombre que tuvo el sueño, la visión y la perseverancia para transformar un terreno en lo alto de la montaña en un lugar que generaciones de vallartenses y visitantes llegaron a conocer.
Reabrir Las Carmelitas significa mantener vivos su sueño y su memoria, honrar lo que construyó y continuar su legado para las nuevas generaciones.
